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Doña Ilusión y Don Miedo

Todos la llevamos dentro, lo creamos o no, es un super poder capaz de hacer realidad cualquier cosa por muy difícil que nos parezca, estoy hablando de Doña Ilusión, esa muchachita  que siempre lleva una varita mágica y nos anima a que hagamos realidad todos nuestros sueños.
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El poder de la ilusión es un arma poderosa capaz de vencer a Don Miedo, ese caballero disfrazado de sensatez, conformismo y comodidad que a veces tiene pinta de lobo feroz, que nos visita con asiduidad cada vez que se nos ronda por la cabeza tener una cita con Doña Ilusión. Si a pesar de su visita, conseguimos quedar cara a cara con Doña Ilusión, el nos interrumpe la cita con llamadas telefónicas o WhatsApp  llenos de incertidumbre y desasosiego para evitar así que lleguemos a la acción o lo que es lo mismo a dar un paso para el cambio que tantas ganas tiene Doña Ilusión y vos. 
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Los niños son los grandes amigos de Doña Ilusión, cualquier tontería desde ir a comprar un helado o pasar la tarde en el circo les llena de una ilusión inmensa. Tienen la capacidad de sorprenderse y saborear antes y durante cada situación. Una vez pasado van a por su siguiente objetivo. Aunque sienten que nunca dejarán de ser íntimos amigos de Doña Ilusión, porque ella siempre está con ellos y les provoca grandes alegrías, lo cierto es que conforme los niños van creciendo y dejan de ser niños, empiezan a distanciarse de Doña Ilusión. Ella no se rinde a pesar de notar ese distanciamiento, les sigue escribiendo cartas, les envía emails, les propone viajes, aventuras y sensaciones lejanas, pero los que antes eran sus amigos ahora son mayores, empiezan a pensar que eso no va con ellos y que tienen que sentar la cabeza.
Y me pregunto, ¿qué tendrá que ver sentar la cabeza con sentir ese cosquilleo que provoca estar con Doña Ilusión? Esas carcajadas de felicidad cuando la ilusión se ha convertido en realidad y parece por un segundo que todo tenga sentido? Éste, esta claro, es un cuento para adultos, porque los niños ni siquiera lo entenderían.
¿Por qué no recuperamos la capacidad de asombro de cuándo éramos niños?
¿Por qué no dejamos de conformarnos con las rutinas establecidas y salimos de ese estado de confort y hacemos algo diferente¿Por que no vivir intensamente con Doña  ilusión, intentando cumplir nuestros sueños y ser y hacernos felices? Y siendo francos por qué no enviamos a Don Miedo de paseo a otra galaxia, para que si vuelve a visitarnos, por lo menos tarde bastante y nos de un respiro?
Acortando distancias. Trazando puentes. Comunicando.
 

Un pensamiento sobre “Doña Ilusión y Don Miedo”

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